¿Qué pasa si pones un niño frente a una niña y le pides que la abofetee?

El Conapred México, Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, es un órgano del Estado de México encargado de tratar y resolver los asuntos relacionados con la discriminación basada en el origen étnico o nacional, sexo, edad, discapacidad, condición social o económica, condiciones de salud, embarazo, lengua, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquier otra, y que desarrolla acciones para prevenir y proteger a la ciudadanía de toda distinción y exclusión.

En un vídeo publicado por dicho Consejo, se puede ver cómo niños (varones) de entre 7 y 13 años hablan sobre sí mismos ante una cámara. Después se les presenta una chica y son incitados por una figura adulta (también varón) a expresar muestras de afecto y juego hacia ella. Pero la última cosa que les pide el adulto es que le den una bofetada a la niña. A lo que todos responden con una expresión de incredulidad e incomodidad, porque les pide hacer algo que no desean hacer. Finalmente, todos se niegan en rotundo a acatar la orden, explicando por qué.

Es evidente que, en lo que respecta al modo de relacionarnos unas personas con otras, el aprendizaje social tiene mucho que ver. La violencia es aprendida, al igual que aprendemos a respetarnos, a compartir o a amar. La violencia contra las mujeres se aprende a ejercerla, y es consecuencia directa del machismo intrínseco al sistema patriarcal. La socialización de género, los estereotipos, roles y actitudes, generan que todas las personas crezcamos poco a poco aprendiendo la desigualdad, cuál “debe ser” nuestro lugar en la sociedad: la mujer por debajo del hombre, la mujer en espacios privados y el hombre en los públicos, la mujer callada y el hombre con el dominio de la palabra, la mujer sumisa y el hombre ostentando el poder. Todas estas formas de machismo pueden ser más o menos sutiles, dan como consecuencia desde las violencias casi invisibles hasta las más explícitas y mortales.

Pero lo más importante es que, si esta violencia es aprendida, se puede desaprender. Incluso, lo que es más interesante, que no lleguemos a aprenderla.

 

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