¿Qué sucede cuando la culpa y el juicio social recaen sobre la víctima? Revictimización secundaria en medios de comunicación y justicia

24 de junio de 2025 | Observatorio de Violencia

Definición:

En los últimos años se ha producido un incremento significativo de denuncias de violencia sexual. Dicho fenómeno demuestra no necesariamente un aumento de casos, sino una mayor disposición para denunciarlos, siendo ésta impulsada por factores como una mayor concienciación social y una protección institucional más efectiva que en el pasado. No obstante, el denunciar, en muchas ocasiones, no surte el efecto legislativo esperado. De hecho, generalmente se da un proceso de revictimización secundaria. Pero esto, ¿qué quiere decir? Pues bien, la revictimización secundaria se puede definir como aquella situación por la que la víctima (normalmente de violencia sexual) debe pasar en diversos momentos del proceso: tanto en la denuncia, como en la declaración, juicio o incluso durante la atención sanitaria por usa situación de victimización (Gutiérrez de Piñeres Botero, C., Coronel, E., y Pérez, C. A., 2009).

Los sesgos de género en el sistema judicial:

En relación a esto, es importante mencionar cómo en delitos vinculados a la violencia sexual, como son agresiones, abusos o violaciones, tanto el cuerpo policial, como los jueces y fiscales pueden aplicar sesgos de género en sus intervenciones y actuaciones, de manera que se responsabilice a la víctima del delito que ha cometido el agresor, en lugar de a la inversa. Por otro lado, es preciso destacar el hecho de lo que implica un proceso judicial: ya no solo las evaluaciones físicas del personal sanitario correspondiente, sino por ejemplo, los cuestionamientos que no son relevantes para el proceso, la duración de éste (que se convierte en algo tedioso que puede durar años, a pesar de exigir a la víctima que recuerde con total nitidez los detalles sin cambiar de versión para mantener su credibilidad).

De hecho, recientemente se ha dado una filtración de grabaciones de la declaración de una presentadora y actriz española, Elisa Mouliaá, quien denunció en 2024 por agresión sexual al político español Íñigo Errejón. En este caso, el juez titular del Juzgado de Instrucción 47 de Madrid, Adolfo Carretero, habló ya no solo hostilmente a la denunciante, sino que puso en cuestión de manera intimidante la versión de Mouliaá, poniendo el foco del interrogatorio en la conducta de ella y no en la de Errejón. Todo esto supone no solo una vulneración por partida doble de los derechos de la víctima, sino que socava la esperanza y creencia de poder ser protegida por mecanismos institucionales en situaciones como ésta.

Los medios de comunicación y la construcción de narrativas de culpa:

En este caso, el rol de los medios de comunicación a la hora de construir narrativas en torno a la culpa es crucial. Tal y como indica ONU Mujeres, los medios informan y, a parte, moldean actitudes y comportamientos mediante una determinada educación. Asimismo, a pesar de que deberían ser imparciales, en la realidad no sucede así y, sobre todo, en materia de mujeres. Esto, se construye a partir de una serie de patrones cómo son el mostrar la vida al completo de la víctima, es decir, filtrar información íntima (historial de relaciones amorosas o su forma de vestir, cuestionando así su credibilidad) y creando un perfil del agresor bastante neutro. Asimismo, se hace un uso del sensacionalismo y la polémica que lo único que desencadena es una mayor cosificación de la víctima de cara al público. Además, al focalizarse todo en un caso en concreto como aislado, se diluye la dimensión estructural que supone el machismo.

Un ejemplo, es el caso de Nevenka Fernández quien, en 2001, se convirtió en la primera mujer española en ganar un juicio contra un político, Ismael Álvarez (quien era alcalde de Ponferrada) por acoso sexual cuando ella tenía el cargo de concejal en el Ayuntamiento. Sin embargo, a pesar de conseguir que Álvarez fuese condenado, Fernández tuvo que marcharse del país tras el duro proceso judicial en el que el fiscal cuestionó su denuncia (enfatizando la supuesta “provocación” de la víctima”) y la posterior tortura mediática a la que fue sometida cuando tanto medios de comunicación como altos cargos de la política española mostraron su apoyo al alcalde.

En adición, para remontarnos a un caso aún más actual, se puede exponer el caso de Dani Alves, futbolista brasileño acusado de agredir sexualmente a una chica de 23 años en una discoteca de Barcelona. A pesar de contar no solo con el testimonio de la víctima, sino con pruebas como grabaciones de seguridad e informes forenses, después de ser condenado por violación, el pasado mes de marzo el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) absolvió a Alves por pruebas inconcluyentes aplicando el principio legislativo de in dubio pro reo (traducido literalmente: en caso de duda, a favor del acusado)En este caso, es reseñable el hecho de que desde el principio, los medios de comunicación construyeron un relato utilizando titulares y reportajes que estaban orientados a cuestiones personales de la víctima, generando una opinión pública fundamentada en estereotipos de género y poniendo en duda la versión de la denunciante, siendo la cobertura mediática la principal amplificadora de la defensa del futbolista. De este modo, se puede observar una combinación coordinada entre prácticas judiciales y medios de información que dan lugar a la revictimización secundaria.

Reflexiones finales:

Tal y como se ha podido evidenciar a lo largo del texto, denunciar no es nunca un proceso ni fácil ni sencillo, y muchas de las veces no se obtiene el resultado esperado por parte de las instituciones, sino que se da la respuesta contraria. Por este mismo motivo, la revictimización secundaria es algo que debe ser erradicado, poniendo en el centro de la cuestión tanto el sistema judicial como los medios de comunicación. Asimismo, es preciso tener en cuenta que los tres casos comentados (el de Nevenka Fernández, Elisa Mouliaá y Dani Alves) son una representación de un problema estructural de nuestra sociedad, no aislados, y que el hecho de que sean figuras públicas deriva en un mayor conocimiento social e interés público. Empero, estos casos están a la orden del día en el entorno de cualquier persona, ya sea por parte de familiares directas como hijas o hermanas, amigas, compañeras o conocidas, sean de la edad que sean. Por eso el apoyo social es imprescindible en este tipo de situaciones, puesto que recibir un rechazo colectivo merma futuras denuncias por violencia sexual que, recordemos: no tienen como objetivo la venganza, sino la justicia.

Autora: Belén Colmenero Rodríguez, voluntaria de Fundación Mujeres. 


Redactado por Michelle N. Ponce Silva

Observatorio violencia