Manifiesto Feminista Contra la Escalada Militar y las Guerras

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«Ante la preocupante situación mundial actual, con los escenarios geopolíticos en guerra, observamos con gran inquietud el aumento de la escalada militar en Europa, Oriente Medio y otros espacios, así como la falta de proyectos para detener el terror por medio del diálogo, el multilateralismo y la diplomacia.
Estamos reviviendo etapas trágicas muy recientes de la historia.
Los gobernantes más poderosos de países militarizados, vuelven a recurrir a una estrategia de expansión imperialista, impulsada por sus industrias armamentísticas, con la intención manifiesta de invadir nuevos territorios para apropiarse de recursos ajenos: vuelve la defensa desesperada del capitalismo, lo que fatalmente conduce a la guerra.
Además, observamos una crueldad inaudita en los conflictos actuales, donde se están produciendo masacres y exterminios sin ningún reparo en poner a la población civil en el punto de mira, siendo las mujeres, infancias y mayores los principales objetivos. También sabemos que el aumento del presupuesto destinado a la llamada “defensa”, ocasionará un deterioro inmediato de las políticas sociales y un retroceso en los avances democráticos.
El feminismo nos ha enseñado que ser mujeres libres y con derechos no es un gesto espontáneo del presente sino un legado lleno de sangre y lucha. Somos un movimiento pacifista internacional contra las guerras y los códigos militaristas, que apuntalan fuertemente la cultura patriarcal. El feminismo contemporáneo tiene sus raíces en el sufragismo, el antimilitarismo y el pacifismo: defendemos el arbitraje, el desarme y el derecho internacional público como los mejores y pacíficos métodos para la resolución de conflictos.
En diversos Congresos Universales de la Paz, desde 1889 en París, hasta Zurich en 1939, el papel de las mujeres ha sido coherente con la construcción de un mundo en paz. Asimismo, en los Encuentros Internacionales de Mujeres Socialistas (especialmente en Berna, 1915); como en las Conferencias de Paz de La Haya (1989 y 1907) y París (1934), las mujeres lanzaron y ampliaron nuevas formas de comprender su trabajo político propiciando la conciencia sobre la necesidad de enfrentar racismo, fascismo e imperialismo como luchas interconectadas. Los pronunciamientos de las mujeres se posicionaron contra el fascismo, a favor de las democracias y en contra de los principios que favorecían el espíritu belicista. Paz, justicia social e igualdad son incompatibles con el rearme y las guerras.
Las feministas rechazamos los escenarios bélicos: no son nuestras guerras sino las guerras de una minoría de hombres con valores patriarcales que producen el mayor atentado contra los derechos humanos. Nosotras, las mujeres, parimos y criamos hijos e hijas para la vida, no para guerras provocadas por las élites económicas capitalistas e imperialistas. Lo que pensamos más de la mitad de la población mundial no importa, y constatamos que las mujeres y la infancia siempre perdemos las guerras.
Hacemos un llamamiento por la paz a todos los estados y organismos internacionales: Gobierno de España, Unión Europea, OTAN, los foros donde se decide cómo se gobierna el mundo G7, G20…, al Tribunal Internacional de Arbitraje, al Tribunal Penal Internacional para que utilicen todos los mecanismos políticos y legales establecidos para parar esta sinrazón.
Y a los señores de las guerras, les decimos: ustedes, hombres poderosos, patriarcas imperialistas sin escrúpulos que planifican las guerras, busquen soluciones. Hablen, dialoguen y respeten los derechos humanos si quieren seguir siendo humanos. No continúen con la propaganda del rearme y la necesidad de invertir nuestros recursos en una supuesta seguridad que solo traerá más dolor, traumas y miseria, en vez de derechos humanos, bienestar y democracia.
No son nuestras batallas ni nuestras guerras, son las suyas. La Humanidad puede vivir sin guerras.
Al Gobierno de España, y a las autoridades europeas les preguntamos: ¿Cómo van a incrementar el presupuesto de “defensa”? ¿No es un problema obviar las normas del déficit y deuda, que son normas recurrentes para los imprescindibles aumentos en gastos sociales? ¿Qué pasará con los maltrechos servicios públicos de sanidad, educación, sociales y la dependencia? Exigimos que esa ingente cantidad de dinero que pondrá en circulación la Comisión Europea a expensas del crecimiento de la deuda presente y futura, sea destinada a la mejora de la vida y no a la destrucción de la misma.
Despatriarcalizar el mundo significa que ustedes hagan el mismo trayecto que hicimos nosotras: cuiden la vida y el planeta en vez de destruirlos. Hacemos un llamamiento para que se aísle y se juzgue a los belicistas y genocidas en vez de apoyarlos.
Otro orden internacional es posible.
No al rearme.
No a la guerra.«
Manifiesto del Fórum de Política Feminista.



