Mujeres jóvenes a la vanguardia de la ciencia

Los premios L’Oréal-Unesco For Women in Science premian el trabajo de cinco científicas, que trabajan en la lucha contra la obesidad, la regeneración cardiovascular mediante bioimpresión 4D, los circuitos neuronales de la ansiedad, las dietas sostenibles y la edición genética de precisión.
En el 20 aniversario de estos galardones en nuestro país, se ha reconocido la labor de cinco jóvenes investigadoras. Las premiadas han sido Cintia Folgueira, Sara Mederos, María Puertas-Bartolomé, Ylenia Jabalera y Ujué Fresán. Cada proyecto recibirá una beca de 15.000 euros. El acto de entrega de los premios ha tenido lugar en el Teatro Real de Madrid.
La alianza entre L’Oréal Groupe y la UNESCO parte de una convicción fundamental: el mundo necesita ciencia y la ciencia necesita mujeres. Con estos premios, el programa reafirma su compromiso de potenciar la ciencia femenina y visibilizar la excelencia de las investigadoras a nivel mundial, bajo la premisa de que una ciencia plural e inclusiva es la única vía para encontrar soluciones a los grandes retos que enfrentamos.
Las premiadas y sus proyectos
- Sara Mederos (Madrid, 1990), jefa de grupo en el Hospital del Mar Research Institute de Barcelona, investiga cómo diferentes regiones del cerebro se comunican para regular respuestas como el miedo o la exploración. Su objetivo es entender los mecanismos que permiten al cerebro adaptar su comportamiento cuando las circunstancias cambian. A largo plazo, este conocimiento puede ayudar a comprender mejor, trastornos como la ansiedad o el estrés postraumático y abrir nuevas vías para desarrollar tratamientos más eficaces.
- María Puertas-Bartolomé (Palencia, 1991), investigadora Marie Curie en la Universidad de Valladolid (GIR BIOFORGE), desarrolla ‘biotintas inteligentes’ para bioimpresión 4D. El corazón es un órgano en constante movimiento y flujo, por lo que su equipo diseña materiales que imitan la elasticidad de proteínas naturales. Gracias a esta tecnología, los tejidos creados en el laboratorio pueden cambiar su forma y propiedades con la temperatura, adaptándose así al latido cardíaco. Este avance es clave para generar modelos de tejido más realistas y desarrollar futuras terapias que permitan regenerar corazones dañados tras un infarto.
- Ylenia Jabalera (Granada, 1994), investigadora Ikerbasque en CIC bioGUNE (Derio), emplea la evolución molecular para ‘rescatar’ proteínas ancestrales con capacidades de edición perdidas, durante milenios, recuperando herramientas que la naturaleza utilizaba hace millones de años para mover piezas de información genética. El objetivo es desarrollar una tecnología que permita añadir ‘párrafos’ sanos de ADN en puntos exactos sin necesidad de cortar o romper la cadena genética, lo que haría que las terapias fueran mucho más seguras para pacientes con enfermedades raras o patologías como la ELA.
- Ujué Fresán (Navarra, 1987), investigadora Ramón y Cajal en el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA), encabeza el proyecto SALTA (SALubridad Total de los Alimentos). Su estudio pionero busca cuantificar de forma integrada el valor nutricional y el impacto ambiental de los alimentos en España, con el fin de obtener una medida integrada de su efecto total en la salud. El objetivo final es asentar la base de un nuevo sistema de etiquetado claro y fácil de interpretar, que ayude a la ciudadanía a elegir alimentos más saludables y respetuosos con el medioambiente para contribuir al impulso de un sistema alimentario más sostenible.
- Cintia Folgueira (Lugo, 1988), investigadora Miguel Servet en el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS), lidera un proyecto que pone el foco en los macrófagos, unas células del sistema inmunitario que, durante la obesidad, alteran el funcionamiento de nuestras células grasas. En concreto, su equipo estudia cómo estos macrófagos alteran las mitocondrias (las centrales energéticas de la célula), impidiendo que el organismo queme energía de forma eficiente. El objetivo final es identificar nuevos mecanismos moleculares que permitan desarrollar terapias más eficaces para ‘reparar’ este metabolismo dañado y tratar las complicaciones asociadas a la obesidad como la diabetes o problemas cardiovasculares.



