#PorLaAbolición Turismo sexual alrededor del globo: cuando el deseo cruza fronteras y suprime derechos fundamentales (Parte I)

29 de julio de 2025 | Observatorio de Violencia

¿Qué es el turismo sexual? 

A lo largo de la historia se ha dado un auge de los desplazamientos de las personas, ya no solo por motivos de residencia o de trabajo, sino por ocio y entretenimiento, siendo esto una de las mayores fuentes de ingresos de diversos países, es decir, el turismo. De hecho, este turismo puede ser de diversos tipos: puede abarcar el territorio nacional o cruzar el globo entero, se puede realizar individualmente o en compañía. No obstante, el turismo no solo hace referencia al trayecto en sí, sino a las actividades y prácticas que se llevan a cabo durante el período de tiempo transcurrido en ese espacio. 

 Es así que, a partir de la estructura patriarcal, se crea una modalidad turística que se basa en viajes en los que uno de los objetivos es tener relaciones sexuales con personas en situación de prostitución, en su mayoría mujeres, cumpliendo así el deseo de comprar el cuerpo de una persona en un país extranjero. Los principales “destinos turísticos” de explotación sexual y de tráfico de mujeres, niñas y niños, son por nombrar algunos: Brasil, Europa del Este y, sobre todo, el Sudeste Asiático.  

Los grandes consumidores, mayoritariamente, proceden de Estados Unidos, Europa occidental, Australia y Japón. No obstante, faltan muchos datos sobre este tipo de negocio, siendo un tema que es poco estudiado e investigado por las consecuencias que acarrea el hacerlo (como, por ejemplo, represalias por parte de mafias y redes criminales o incluso de las fuerzas del orden implicadas, los efectos en la economía local, etc.), además de encubrir otras problemáticas como la prostitución infantil. Si bien es cierto que la prostitución ha existido desde hace mucho tiempo, en el Sudeste Asiático se ha dado un aumento en las recientes décadas, creando así un nuevo sector económico. Por tanto, estaríamos hablando de un sector no sólo organizado, sino también complejo, así como diversificado y estructurado. 

 ¿Qué actores intervienen? 

El turismo sexual es algo que va mucho más allá de comprar u ofertar un servicio sexual: en este negocio intervienen múltiples actores que conforman una cadena productiva basada en: 

  1. “El producto” entendido como las personas en situación de prostitución, que son ofrecidas a partir de características como su edad, sexo, género, nacionalidad, etc. Existiendo normas sociales y valores morales distintos según seas hombre o mujer o por ejemplo minoría étnica. 
  2. Proxenetas/tratante, aquellos/as que negocian con los cuerpos de las personas en situación de prostitución, controlan a los puteros y gestionan el dinero. 
  3. La publicidad, que se puede dar mediante redes sociales, webs o revistas. Y su distribución en espacios públicos y privados (puede ser en restaurantes, burdeles, la calle). 
  4. El precio, que es fijado no solo por la demanda sino por las características que puedan tener las personas en situación de prostitución.  
  5. Puteros/as, personas que pagan por los actos sexuales a veces abusando de las personas en situación de prostitución y en algunos casos llegando a matarlas. 

De este modo, también se pueden identificar a varias personas implicadas como taxistas, empresarios, funcionarios en hoteles o personas que alquilan los espacios, etc. Asimismo, al ser un negocio lucrativo, se ha demostrado la implicación de esferas tanto políticas corruptas como de las fuerzas armadas, donde se hallan no sólo clientes o proxenetas, sino también propietarios de los establecimientos.  

En el caso de las personas en situación de prostitución, al encontrarse la mayoría en situaciones de vulnerabilidad, se ven obligadas a realizar estas prácticas como principal fuente de ingresos. Las mujeres y las niñas siguen representando la mayoría de las víctimas de trata en todo el mundo (61% en 2022). La mayoría de estas niñas (60%) corresponden a víctimas de trata con fines de explotación sexual (ONU, 2024). 

Por otro lado, para muchos turistas que consumen este tipo de actividad, es algo justificado y completamente voluntario, aunque realmente se demuestre que no es así, muchas de las personas son víctimas de trata con fines de explotación sexual. La prostitución es una práctica que se representa como una expresión de liberación sexual, en otras palabras, una elección libre de la mujer. No obstante, ésta responde a una lógica machista que se sustenta en mercantilizar el cuerpo de las mismas, perpetuando dinámicas de opresión y cosificación, disfrazando así la explotación sexual de un supuesto consentimiento. De este modo, se invisibilizan las condiciones estructurales de violencia de género, racismo, desigualdad, pobreza y demás factores que son fundamentales para entender el mecanismo de todo este negocio. 

¿Por qué el sudeste asiático es tan atractivo para el turismo sexual? 

Poniendo el foco sobre el sudeste asiático, se puede decir que desde Europa se han englobado todos los países de Asia como un único continente uniforme y sin distinciones, cuando la diversidad cultural y las formas de vida son muy dispares y heterogéneas, reproduciéndose una serie de estereotipos tradicionales durante años. Por ende, uno de los motivos por los que el turismo sexual es atractivo para sus consumidores, es la representación que se hace de Oriente como un lugar exótico donde las diferencias culturales, sean mitificadas o reales, permiten unas prácticas que en Occidente no serían toleradas, pero que allí se pueden realizar con total impunidad. Es decir, la sexualidad asiática se construye desde el mundo occidental en base a unas creencias que se van reinterpretando por parte de instituciones y empresas y así satisfacer la demanda turística sexual.  

Un ejemplo sería la industria sexual en Tailandia, que se inició durante la guerra de Vietnam para los soldados americanos en las zonas R&R (Rest & Recreation), pasando a formar parte, años después y en otras formas, como un producto local. Actualmente, estos imaginarios sexuales respecto a Asia se han visto muy reforzados por el auge de la tecnología. En Tailandia, aunque haya leyes contra la prostitución, el sector puede operar con impunidad por el componente económico tan relevante (hay más de 250.000 personas que trabajan en esta industria). Asimismo, el hecho de que la estructura piramidal demográfica del sudeste asiático sea joven es algo muy relevante, puesto que el mercado sexual requiere a la juventud por cuestiones ya no solo estéticas, sino también económicas (suelen cobrar menos y tener menos enfermedades).  

Otro factor para tener en cuenta es la disparidad de precios: la demanda de turistas que provienen de otros países es mucho más común en Tailandia que en países estadounidenses o europeos, puesto que, por el precio de una noche, pueden tener un paquete turístico semanal en Bangkok que les llegue para tener “acompañantes locales” que cobran muchísimo menos. Por lo tanto, al ser el consumo sexual algo accesible a todas las clases sociales en el sudeste asiático, se considera un producto fruto de la modernidad que alimenta el poder masculino, comercializando cada vez más este tipo de prácticas. 

El turismo sexual fomenta la explotación sexual atenta directamente a los Derechos Humanos de las personas. 

Para más información y sobre la situación en España consulta la Parte II de la noticia. 

Autora: Belén Colmenero Rodríguez, voluntaria de Fundación Mujeres.  

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