[Campaña 8M] 8M: La visibilización del trabajo de cuidados

Este artículo forma parte de la campaña de activismo que se va a llevar a cabo con motivo del día 8 de marzo, en el marco del proyecto “Banco de Buenas Prácticas para la prevención de la Violencia de Género y Educar en Igualdad, hacia un voluntariado 2.0 por el Buen Trato”, gracias a la financiación del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social a través del I.R.P.F “OTROS FINES DE INTERÉS SOCIAL”.

El Manifiesto 8M y la Huelga feminista pone sobre debate, una vez más, la importancia de tener presente en la sociedad el trabajo de cuidados, ya que es imprescindible para el sostenimiento de la vida. Es un trabajo invisibilizado, que no se reconoce, ni se valora. Las mujeres son las que realizan el trabajo de cuidados en la gran mayoría de los hogares.

Actualmente, en la sociedad donde vivimos, las mujeres se han incorporado masivamente al mercado laboral, y es socialmente aceptado; sin embargo, los hombres no han accedido de la misma manera al trabajo dentro del hogar. Asimismo, la creciente incorporación de la mujer a la esfera pública no ha venido acompañada de los cambios suficientes para lograr que las diferencias entre mujeres y hombres desaparezcan, tanto en las condiciones laborales como en un reparto equilibrado de las tareas dentro de la esfera privada, por lo que todavía estamos lejos de llegar a una igualdad de oportunidades real.

Es importante analizar los roles y valores que se le dan a hombres y mujeres según lo que la sociedad considera masculino y femenino. Estas relaciones de género se dividen en dos esferas: producción y reproducción. Las mujeres, desde la visión androcéntrica y patriarcal, se encuentran subordinadas económicamente al sexo masculino, participan en menor medida en el trabajo remunerado (productivo) y cuando lo hace están en peores condiciones, además tienen la mayor responsabilidad en el trabajo dentro del hogar (reproductivo).

La Encuesta de Empleo del Tiempo (EET), realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), tiene como objetivo obtener información acerca de los usos del tiempo tanto en el espacio privado (doméstico, tareas del hogar) como el espacio público (empleo, ocio, estudios, etc.), con el fin de poder formular políticas familiares y de igualdad de género, contribuir a estimar las cuentas satélites del sector hogares, y facilitar la conciliación de las mujeres en el ámbito familiar y laboral. Según los resultados definitivos de la segunda (y última) EET 2009-2010, que recoge la distribución de actividades en un día promedio de hombres y mujeres, se observa que los hombres dedican más tiempo al día a todas las actividades excepto a las del hogar y familia, y las mujeres dedican más tiempo a las actividades del hogar y la familia que los varones.

No obstante, el cuidado de las hijas e hijos es un pilar fundamental para comprender la presencia laboral femenina en el mercado laboral. En 2018, el INE recoge cuáles son los motivos para trabajar con un contrato a tiempo parcial. El principal motivo para que las mujeres tengan un empleo a tiempo parcial es el cuidado de menores, personas con enfermedad, discapacidad o mayores (95,3%), y otras obligaciones familiares o personales (94,5%).

Asimismo, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el trabajo de cuidados no remunerado en España equivale al 15% del PIB. También, avisa cómo la crisis del cuidado a nivel mundial acentúa aún más la desigualdades de género en el mercado laboral (acceso al empleo, condiciones laborales, etc.). A nivel mundial, las mujeres realizan el 76,2 % de todo el trabajo de cuidados no remunerado, dedicándose 3,2 veces más tiempo que los hombres.

Aunque en España existen dos Leyes fundamentales que reconocen la igualdad formal pero no real de las mujeres: Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, y la Ley Orgánica 39/1999, de 5 de noviembre, para promover la conciliación de la vida familiar y laboral de las personas trabajadoras. Se ha reconocido que existe desigualdad en el ámbito laboral entre mujeres hombres, esto lo vemos en la desigualdad salarial, discriminación laboral (directa e indirecta), diferencias en el empleo, la no corresponsabilidad del trabajo de cuidados, etc., que desde el punto de vista sociológico está perpetuando un orden económico y capitalista que sigue reproduciendo las desigualdades de género en el mercado laboral y en los hogares.

Por todo ello, el 8 de marzo quiere tener presente este espacio “privado”, porque es fundamental para nuestras vidas. Ese día se convoca a todas las mujeres a hacer huelga de cuidados. Ese día, que su pareja o amigos varones se hagan cargo del cuidado de personas dependientes y menores y de las tareas del hogar, y si no se pueden dejar los cuidados colgar un delantal en la terraza en modo de protesta y apoyo.

Finalmente, no se puede conseguir la igualdad real sin tener presente el reconocimiento del trabajo de cuidados y para ello hay que realizar una (re)distribución del trabajo (re)productivo equitativa para mujeres y hombres.

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