#8M #MujeresconFuturo #FuturoconMujeres La contaminación afecta gravemente el sistema reproductivo femenino

Este artículo forma parte de la campaña de activismo que se lleva a cabo con motivo del día 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, en el marco del “Programa para Educar en Igualdad y Prevenir la Violencia de Género. Hacia un voluntariado por el Buen Trato” de Fundación Mujeres, con la financiación del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 a través de las Subvenciones del 0,7 a actividades de interés social.


Por Helena Agirre EriceAlumna en prácticas de Fundación Mujeres


Los xenoestrógenos, partículas químicas que se encuentran en el aire contaminado, alteran seriamente el ciclo menstrual pudiendo derivar en alguna enfermedad

Según la ONU, la contaminación del aire provoca siete millones de muertes al año y el informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) de 2020 calcula que en España 31.600 muertes prematuras son causadas por la misma. Para confrontar tal situación el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) fijó entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030 la acción por el clima, la garantía de que las políticas de los países tratasen de frenar y revertir las causas del cambio climático.

La necesidad de la toma de responsabilidad por parte de la población de la huella de carbono ha sido constante en la agenda del ecofeminismo, la corriente feminista que integra la perspectiva ecologista. El ecofeminismo propone la crítica tanto del patriarcado como de la dominación masculina sobre la naturaleza ya que esta reproduce el paradigma patriarcal del hombre como amo y guerrero, como soberano de la naturaleza y sus recursos.

En la comprensión del mundo como un mundo masculino, las consecuencias de la crisis climática y contaminación ambiental siempre han sido estudiadas androcéntricamente, es decir, desde la mirada masculina e ignorando a las mujeres. Queriendo revertir esto, la feminista Carme Valls ha estudiado la relación entre la contaminación ambiental y la salud de las mujeres, y señala que las partículas del aire contaminado tienen graves consecuencias en los cuerpos femeninos, tales como alteraciones en la salud reproductiva o el aumento de posibilidades de cáncer de mama.

Los xenoestrógenos, compuestos diseñados y desarrollados por el ser humano que imitan el efecto hormonal del estrógeno, son partículas que hoy en día se encuentran en el aire contaminado y alteran el funcionamiento normal del cuerpo. La exposición constante a xenoestrógenos aumenta el nivel de estrógenos en el cuerpo y el sistema reproductor sufre grandes alteraciones por interpretar que el ciclo menstrual se encuentra en la última fase, la fase lútea, momento en la que el endometrio, la capa que reviste internamente el útero, aumenta. Este tipo de alteraciones como el engrosamiento excesivo del endometrio puede derivar a enfermedades como la endometriosis.

Hechos como estos hacen imperante la necesidad de una perspectiva de género en las investigaciones científicas, ya que sin esta se genera un conocimiento totalmente androcéntrico y excluyente. Por eso, el 8 de marzo también se ha de reivindicar el derecho a un conocimiento no sesgado, de y para toda la población.

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