Sudán prohíbe la mutilación genital femenina

Por Katherine Tamayo Mejía – Equipo de voluntariado del Observatorio de Violencia


La mutilación o ablación genital femenina (MGF) es un procedimiento que se realiza a una mujer o a una niña con el objeto de alterar o lesionar sus órganos genitales sin que existan razones médicas que lo justifiquen. Casi siempre implica la extirpación parcial o total de los genitales externos. Constituye una violación de los derechos humanos fundamentales de las niñas y las mujeres.

En muchos de los países donde  se lleva a cabo, la violencia contra las niñas y las mujeres es socialmente aceptable, y esta práctica constituye una norma social que refleja la desigualdad de género existe y constituye una forma extrema de discriminación de la mujer. Existen diversas razones por las cuales se practica como considerarlo un rito de transición a la madurez, o en otros casos, como una forma de controlar la sexualidad de la mujer. En algunas comunidades se cree que garantiza el futuro matrimonio de las niñas y el honor de las familias.

No ofrece beneficios para la salud y tiene consecuencias físicas y psicológicas a largo plazo. Las complicaciones médicas van desde dolor intenso hasta hemorragias prolongadas, infecciones, infertilidad e, incluso, la muerte. Además, puede aumentar el riesgo de transmisión del VIH. Las mujeres que han sido mutiladas pueden presentar complicaciones al dar a luz, como hemorragias posteriores al parto, muertes fetales o muertes prematuras de sus hijos recién nacidos. Los efectos psicológicos pueden ir desde la pérdida de confianza de la niña en sus cuidadores hasta ansiedad y depresión a largo plazo en la vida adulta. Los riesgos aumentan a medida que lo hace la gravedad del procedimiento, o lo que equivale en este caso a la cantidad de tejido dañado; sin dejar de lado que todas las formas de MGF se asocian a un aumento de riesgos para la salud.

Sudán da un paso hacia la democracia y prohíbe la ablación

Sudán, que es uno de los países donde más se practica la MGF, y donde el 86,6% de mujeres entre los 15 y 49 años han sido sometidas a este ritual ancestral, da un paso al frente por los derechos de las mujeres y de las niñas, generando una ley para criminalizar la MGF, dando así también un paso en la transición hacia la democracia. Esta ley contempla penas de hasta tres años de cárcel para quien practique la ablación, además de la retirada de la licencia del hospital, centro de salud o clínica privada donde se lleve la operación.

La nueva ley contra la ablación forma parte de una nueva era en Sudán y una señal del compromiso del nuevo Gobierno con la democracia y la igualdad, según han afirmado algunos activistas contra la ablación. «Sudán realmente ha entrado en una nueva era para los derechos de las niñas con la criminalización de la mutilación genital femenina. Qué día tan increíble para mis hermanas y el futuro de África», ha tuiteado el activista británico nacido en Somalia, Nimco Ali.

El Gobierno de transición se ha comprometido a priorizar los derechos de las mujeres y el primer ministro ha designado a mujeres para cargos de gabinete de asuntos exteriores, juventud y deportes, educación superior y desarrollo laboral y social. El nuevo régimen también ha derogado su ley de orden público, que restringió estrictamente la libertad de vestir, movimiento, asociación, trabajo y estudio de las mujeres. Esto incluía evitar que las mujeres usen pantalones o dejar su cabello descubierto en público, o mezclarse con hombres que no fueran sus esposos o un pariente inmediato. Las sudanesas se han enfrentado a lo largo de las últimas tres décadas a amenazas como el matrimonio infantil hasta la violencia doméstica y la violación. La violación conyugal y los enlaces con menores de edad, por ejemplo, no se consideran delitos en el país.

Las organizaciones y personas expertas señalan que es un gran paso para el país, pero que debe ir acompañado de la sensibilización y el cambio de mentalidad de las comunidades. La directora regional de África para la organización Equality Now, Reuters Faiza Mohamed, ha afirmado que «Tener una ley contra la mutilación genital femenina actúa como un elemento disuasorio importante; sin embargo, Sudán puede enfrentar desafíos para hacer cumplir la legislación. Es posible que las personas que todavía creen en la ablación no denuncien casos o actúen para detenerlo cuando saben que está sucediendo«.

Otras oenegés señalan que, aunque la ley sea positiva, es insuficiente en tanto en que no castigue a las familias que permitan esta práctica en sus hijas, tal y como apunta Siham Omar, secretaria general de la ONG Centro de Protección de los Derechos de la Mujer y el Niño en Sudán.

Respuesta internacional

Desde 1997 se han hecho grandes esfuerzos para luchar contra la MGF a través de la investigación, del trabajo con las comunidades y del cambio de las políticas públicas. Algunos de los progresos realizados a nivel internacional, nacional y subnacional, en cuyo trabajo se debe persistir, constan de:

  • Una participación internacional más amplia en la eliminación de la MGF
  • La creación de organismos internacionales de seguimiento y la adopción de resoluciones que condenan la práctica
  • Revisión de los ordenamientos legislativos y creciente apoyo político a la eliminación de la MGF en 26 países de África y el Oriente Medio, así como en otros 33 países industrializados donde hay una población migrante procedente de países donde se practica
  • En la mayoría de los países se registra la disminución de la MGF y el aumento de su rechazo en las comunidades afectadas

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