#25N Los agresores en violencia de género en la adolescencia y juventud

Este artículo forma parte de la campaña de activismo que se va a llevar a cabo con motivo del día 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y los 16 días de activismo de ONU Mujeres, en el marco del proyecto “Banco de Buenas Prácticas para la prevención de la Violencia de Género y Educar en Igualdad, hacia un voluntariado 2.0 por el Buen Trato“, gracias a la financiación del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, a través del IRPF “OTROS FINES DE INTERÉS SOCIAL”


En violencia de género no existe un perfil claro y definido de agresor ni de víctima pero sí existen ciertas actitudes y conductas que los agresores suelen mostrar frecuentemente. La violencia en la adolescencia y juventud no suele empezar directamente con agresiones físicas si no que la violencia psicológica es mucho más común y también más difícil de detectar. Algunos de los comportamientos que suelen presentar los agresores son:

1. Control. Es una de las conductas más claras y repetidas por los agresores y consiste en vigilar constantemente a su pareja e incluso prohibirle hacer cosas que ellos consideran inadecuadas. En la adolescencia, las redes sociales juegan un papel clave para ejercer este control (controlar las horas de conexión, contraseñas, fotos, seguidores…). Algunos indicadores:

  • Aceleración del compromiso: El chico se enamora a primera vista y quiere un compromiso lo más pronto posible.
  • Control, a veces “disfrazado” de preocupación o deseo de protección. La llama y la busca con demasiada frecuencia, o quiere saber qué hace a todas horas.
  • Presiona y/o amenaza para conseguir lo que quiere, no entiende explicaciones ni acepta un ‘no’.
  • Quiere cambiarle la forma de ser, vestir, pensar… no la acepta tal y como es.

2. Aislamiento. El objetivo es impedir que la chica tenga vida social y conseguir que le dedique todo su tiempo libre. Critica a sus amistades o familiares con el fin de alejarla de ellos.

3. Celos. Los celos se manifiestan como una sospecha constante sobre las conductas de la chica y se justifican como una muestra de amor.

4. Acoso. La principal estrategia consiste en vigilar a la chica en todo momento (por teléfono, redes sociales, en la calle…). Esta conducta se hace más frecuente cuando la relación de pareja está terminando o se ha terminado y el chico quiere volver con la chica, aunque suele estar presente de manera más sutil durante todo el noviazgo. Invade su espacio y su privacidad.

5. Descalificación. Son situaciones cuyo fin es atacar y acabar con la autoestima de la chica, utilizando para ello frases descalificativas hacia su forma de ser, su físico, sus capacidades, etc.

  • Le critica frecuentemente argumentando que lo hace para ayudarla a mejorar y superarse.
  • Hace bromas ofensivas escondiendo una agresión sutil tras ellas.
  • Critica las actividades que eran importantes para ella en el pasado, cuestionando así su identidad.

6. Humillaciones. El desprecio y la humillación se manifiestan mediante burlas, insultos o reproches en público o privado. A menudo estas humillaciones tienen un componente sexual.

  • Tiene cambios bruscos de humor. Pilla una rabieta en forma inesperada y desproporcionada por un motivo sin importancia.

7. Manipulación emocional. Se puede manifestar de varias formas: castigo, amenazas, victimización o incluso de manera seductora premiando a la chica cuando se comporta como él quiere. Le pide muestras de amor continuamente, aprovechando para que ella haga lo que él estime conveniente, haciéndose la víctima si ella no accede a sus peticiones.

8. Indiferencia afectiva. Es una forma sutil de violencia en la que el chico se muestra insensible o desatento ante la chica, mostrándola incluso rechazo o desprecio. También podemos encontrar en esta tipología situaciones como el no reconocimiento del chico de sus errores, no querer pedir disculpas o desaparecer unos días sin dar explicaciones.

  • No presta atención a lo que le dice, no se interesa por sus cosas, sólo se interesa por cómo pueden afectarle a él.
  • Resta importancia a los sentimientos de ella.
  • La culpa siempre o casi siempre es de ella, él nunca se equivoca.

9. Amenazas. Es la forma más directa de la violencia psicológica. Se manifiestan generalmente cuando la chica quiere romper la relación o no quiere aceptar determinadas imposiciones. Las amenazas pueden ir desde una agresión física, al abandono o la promesa de suicidio del chico si lo deja. A través de estas amenazas el agresor comienza a infundir miedo a la chica.

10. Presión y negligencia sexual. En la mayor parte de los casos la imposición para mantener relaciones sexuales se hace mediante chantaje emocional: enfados, reproches, culpas… Esta presión sexual se refleja ciertos comportamientos:

  • Exigir mantener relaciones aunque ella no lo desee.
  • Ponerse irritable, agresivo o violento si ella no accede a mantener relaciones sexuales.
  • Obligarla a realizar prácticas sexuales no deseadas.
  • Requerirla sexualmente en momentos o lugares inapropiados.
  • Compararla en el ámbito sexual con otras chicas para humillarla.
  • Ocuparse de su propio placer, sin tener en cuenta los deseos de la chica.
  • Mostrarse desconsiderado y violento al mantener relaciones sexuales.

Es crucial que todos estemos al tanto de estos indicadores tanto si conocemos un posible caso de víctima como de agresor. Incluso los potenciales maltratadores pueden verse reconocidos en estas actitudes y actuar para eliminarlas.

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