#25N #NoConsientasLaViolenciaFM La violencia patrimonial: una de las violencias más ocultas

Por Ángeles Cuesta – Voluntaria de Fundación Mujeres


Cada 25 de noviembre se reivindica la erradicación de todo tipo de violencia contra las mujeres. Las campañas que se desarrollan con motivo de esta fecha nos dan la oportunidad de conocer e identificar tipos de violencias que no trascienden a la opinión pública, pero que no por menos conocidas, son menos habituales e inaceptables.

La violencia patrimonial o económica es un tipo de violencia generalizada, invisible y sin una respuesta eficaz a nivel institucional y judicial, a pesar de ser una de las formas más habituales de crear sometimiento y dependencia, que podrían encontrarse luego en la base de posteriores abusos y explotaciones como por ejemplo las de tipo sexual.

La violencia patrimonial o económica incluye las acciones, omisiones o conductas que afecten a la libre disposición del patrimonio de la mujer (salario, documentos, bienes y valores, acceso a vivienda, recursos económicos…). Se dirige en fin a ejercer control, limitar, destruir o apropiarse de forma ilegítima de los recursos económicos o patrimoniales de las mujeres.

La Macroencuesta de Violencia sobre la Mujer de 2019 señala que más de 2,3 millones de ciudadanas mayores de 16 años han sufrido este tipo de violencia, lo que supone un 11,5% de la población total de las mujeres residentes en España.

El Convenio de Estambul de 2011 reconoce la violencia económica como un tipo específico de violencia de género. A pesar de que España ratificó dicho convenio, todavía no está incorporado a nuestra legislación como un delito. No obstante, si queda recogido en la Estrategia Estatal para combatir las violencias machistas 2022-2025.

Al igual que ocurre con otros tipos de violencia machista, cuando una mujer se decide a llevar ante la justicia un caso de violencia patrimonial, vuelve a sentir vulnerados sus derechos al ser revictimizada y tener que enfrentarse a prejuicios y estereotipos de género, en vez de recibir una respuesta eficiente y reparadora.

Es importante identificar este tipo de conductas abusivas ya que en muchas ocasiones la costumbre y la cultura patriarcal impiden reconocerlas (pensemos en la etimología de la propia palabra patrimonio).

Ejemplos de violencia económica ejercida sobre la mujer por parte del hombre serán:

  • Apropiación y control de todos los ingresos del hogar independientemente de quien los aporte.
  • Restringirle el acceso a los recursos básicos como educación, comida, asistencia médica…
  • Ocultar información sobre cuestiones económicas que afecten a la mujer, o negarle el derecho a participar en las decisiones que se tomen en este terreno.
  • Impedirle el acceso al trabajo o a la formación personal para forzar su dependencia económica.
  • Limitar la actividad de la mujer al cuidado de hijos/as y/o familiares, dificultando así, su acceso a labores remuneradas.
  • Controlar sus gastos o pedirle explicaciones de los mismos.
  • En casos de divorcio, negar la pensión alimenticia u ofrecerla con chantajes (estos principalmente relacionados con la custodia de menores).

Todas estas situaciones redundan en una negación sistemática del derecho de las mujeres a una vida digna e independiente con capacidad de ejercer las propias libertades y aspiraciones.

El Instituto de las Mujeres, adscrito al Ministerio de Igualdad, afirma que, para que puedan abandonar la espiral de violencia y discriminación a la que están sometidas millones de mujeres, su independencia económica es una herramienta clave. La consecución de la autonomía que les permita participar en el sistema en igualdad de condiciones con los hombres será beneficiosa no solo para las propias mujeres, sino también para toda la sociedad.

Si quieres consultar la campaña completa, haz click en el siguiente enlace.

Para más información consulta los siguientes enlaces:


Esta actividad forma parte de la campaña de activismo que se lleva a cabo con motivo del día 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, en el marco del «Programa para Educar en Igualdad y Prevenir la Violencia de Género. Hacia un voluntariado por el Buen Trato” de Fundación Mujeres, con la financiación del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 a través de las Subvenciones del 0,7 a actividades de interés social.

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