Protección frente a la violencia de género de segundo orden

Por Pedro José Ramis – Equipo de voluntariado del Observatorio de Violencia

Tenemos que empezar por definir lo que se considera como Violencia de Segundo Orden dentro de la Violencia de Género. A dicho fin, debemos remitirnos al Parlamento de Cataluña que, el pasado veintidós de diciembre del pasado año, aprobó la primera ley sobre este asunto del mundo.

En ella se considera que la Violencia de Segundo Orden, “consiste en la violencia física o psicológica, las represalias, las humillaciones y persecución ejercida contra las personas que apoyan a las víctimas de violencia machista. Incluye los actos que impiden la prevención, detección, la atención y la recuperación de las mujeres en situación de violencia machista”.

Concisa exposición de esta violencia, con la que evitar que dichas mujeres sepan que cuentan con el apoyo y asistencia de personas implicadas en su protección. No se circunscribe a los Estamentos Oficiales, sino a las personas como tales, estas mismas que, al amparo de los citados realizan su tarea de ayuda y acompañamiento a tantas mujeres sin cara que el sistema patriarcal esconde en las sombras.

Estas mujeres que, con su firmeza, determinación y miedo, dan el paso adelante denunciando a su maltratador, un hombre. Se crea una duda, ¿por qué están expuestas estas personas que interceden por las mujeres víctimas de violencia machista a los enfrentamientos y ataques de los maltratadores?, ¿por ser el escudo protector de las víctimas, por ir contra la sociedad patriarcal, por estar entre víctima y maltratador creando un muro protector?

Lo que realmente ocurre es que estas personas anónimas, personas normales conscientes de la lacra social que es la violencia de género, trabajan en pro del apoyo a las mujeres, de hacer que se sientan acompañadas, comprendidas, sostenidas en su peregrinaje doloroso como víctimas, dando voz a aquella parte de la sociedad que reniega de los dogmas patriarcales.

Son las víctimas del bien hacer, de una sociedad machista, de ir contracorriente, de anteponer el bienestar de las mujeres víctimas de violencia de género, antes que el suyo propio.


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